La libertad política es aquella que permite a los gobernados elegir y deponer a sus gobernantes. Es fácil caer en el error de considerar la libertad política como una consecuencia natural de las libertades civiles (como la libertad de expresión, de asociación, etc.) e identificarla con el derecho al voto. Nada más lejos de la realidad. La libertad política presupone la existencia de libertades civiles, pero no a la inversa: la existencia de libertades civiles no garantiza la libertad política. Para asegurar la existencia y permanencia de la libertad política en una verdadera democracia, los mecanismos necesarios deben estar incorporados a las reglas recogidas en la constitución (separación de poderes y representatividad)
La separación de poderes como garantía del sistema democrático ya fue planteada por Locke y Montesquieu. Se trata del problema constitucional más clásico. Consiste en asegurar la separación entre el poder legislativo y el ejecutivo, y mantener la independencia respecto a ambos del poder judicial. De este modo, se confía la vigilancia de los tres poderes entre ellos mismos. Cada uno vigilará y controlará los excesos de los otros para impedir, por propia ambición, que alguno de ellos predomine sobre los demás. Ésta es la base del sistema presidencialista de gobierno. La independencia del poder judicial se consigue por la elección de los órganos pertinentes por y entre los jueces. La independencia de los poderes ejecutivo y legislativo se consigue por medio de elecciones separadas para ambos, sin la utilización de listas de partido (abiertas o cerradas) y con candidaturas uninominales por distritos.
En primer lugar, cabe distinguir entre lo que llamaremos democracia social y la democracia formal o política. La primera proviene de una idea de moralidad o justicia, y consiste en la aspiración a la igualdad civil y social de los individuos de una comunidad. Es la idea tradicionalmente reivindicada por las ideologías progresistas o de izquierdas. Recibe también el nombre de democracia horizontal. La segunda es una forma concreta de gobierno, y podemos definirla como la garantía institucional de la libertad política. Es lo que se denomina también democracia vertical.
Para que exista una democracia política, son necesarias unas condiciones básicas:
i) Separación de facto de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial
ii) Representatividad, por medio de las leyes electorales, de la sociedad civil
Si falta alguna de las condiciones, el gobierno no es democrático.